
Un sueño más, este empieza con una doncella, una diosa con un poder muy especial, ella es muy hermosa, y no hay un solo hombre que pueda resistirse a sus encantos, ella a dormido con todas las personas del reino, hombres lobo, minotauros, centauros, ella no desprecia a nadie y a todos los desea, no hay uno solo a quien no haya probado, excepto uno.
De todo el reino, solo existe un hombre, de fría mirada, y labios apretados, es el general del ejercito de los dioses, por todas las paredes del castillo, se rumora que no tiene corazón.
Ella lo quiere, y nunca a logrado acercarse a él, y nunca a podido observar una sonrisa de esos labios tan deseados por ella.
Ella sufre y se condena rogando a dios mismo tener piedad de ella, la más bella, de que sirve ser la más bella? si no consigue el amor, de quien tanto desea.
Zeudín, el dios de los dioses, se aparece ante ella.
No podrás tener el corazón de este hombre! Esa es su facultad, y es lo que lo hace indispensable en mi ejercito! -le dijo.
Pero Dios mio! Ese es el hombre que me roba los suspiros, a quien yo más amo, lo quiero lo deseo lo necesito, conviérteme en su esposa, en la diosa de su cama!!- dijo ella.
Está bien, serás su esposa -respondió Zeudín mientras tomaba a la mujer por la cintura y la hacía suya. En el clímax, la diosa abrió los ojos y se vio flotando en aguas oscuras, luego estaba reposando en una cama, el hombre sin corazón se acostó a su lado, sin ninguna expresión en el rostro, y se quedó dormido.
Ella intentó despertarlo, intentó seducirlo, lo besó lo sacudió y él no se despertó. Aflijida se levantó y se sentó frente al espejo, estaba gorda, con ojeras y rulos, sus pechos colgaban hasta la cintura, se horrorizó, Zeudín apareció en el espejo y riéndose le dijo: Nunca me preguntaste si nuestro amigo ya tenía una esposa, ahora pasarás el resto de tu vida siendo ella, y nunca más alguien te volverá a amar.

